Después del largo camino recorrido de la tierra a la bodega, y tras dar los pasos necesarios en el proceso de elaboración del vino dentro de la propia bodega, llega el momento de su descanso en barrica.
Desde los primeros tiempos, se impuso el uso de barricas de madera de roble por razones de consistencia y manejabilidad, economía y trabajo y por tratarse de un tipo de madera compacta y nada porosa.
Cvne selecciona muy cuidadosamente las maderas de roble que considera idóneas para criar cada uno de sus vinos. En las barricas, el vino se enriquece y redondea, gracias al roble y al paso del tiempo. Es un proceso lento y silencioso, casi mágico, donde el vino despliega complejos aromas.
Para la crianza de los buenos vinos es indispensable su reposo en barricas de roble ya que éstas permiten el paso del aire lentamente, dando lugar a una oxidación moderada.
En Cvne se cuida especialmente el tiempo de crianza de cada vino, para lograr el mejor resultado posible.
Para elaborar el Cune Crianza, el vino permanecerá al menos 12 meses en barrica mientras que para el Cune Reserva estará un mínimo de 24 meses en barrica y 12 meses en botella.
En el caso del Imperial Reserva el vino pasará 30 meses en barrica y 12 meses en botella y el Imperial Gran Reserva envejecerá 24 meses en barrica y 36 meses en botella.
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